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Un sistema útil para incrementar la
productividad de una empresa consiste en incentivar
económicamente de forma periódica a los empleados. Si
entre tus responsabilidades está la de realizar esta función,
sigue leyendo: éste artículo te va a interesar...
Una forma justa de calcular el
importe de la retribución que se le debe asignar a cada uno de
tus subordinados podría basarse en su contribución personal al
conjunto de objetivos de su departamento o incluso de la propia
empresa.

Claro que una evaluación de este
calibre resultaría enormemente compleja, así que lo mejor es que
en vez de ello sigas al pie de la letra los
siguientes consejos:
Da más dinero a los que ya cobran
más
Esto es, a los cargos intermedios:
hay que tener contentos a los amigotes. Además, si los demás no
han conseguido ocupar un cargo mínimamente digno, por algo será. ¡Encima no se les va a premiar por
ello!
Asigna a la gente incentivos basados
en proyectos que dependen de otros empleados
Esto dará la oportunidad a algunas
personas de vengarse de algún compañero al que odian. Repartir
felicidad es algo noble.
Ofrece incentivos de importes
miserables
No es necesario invertir demasiado
dinero en premios. Lo verdaderamente importante, lo que creará
buen ambiente, será el agravio comparativo.
Busca el “Cero Absoluto”
Calcula el importe exacto de la
retribución de los empleados de forma que te asegures de que
comportará un aumento tal en su retención de I.R.P.F. que el
premio no le reportará ni un euro neto.
Además el mes que viene estate
atento a la cara que pone cuando le llegue su hoja de nómina:
¡te vas a morir de risa!
Aprovéchate de la ingenuidad ajena
La gente está desesperada por que le
digas lo que quieren oír.
Suéltale a cada uno de tus
subordinados que eres consciente que este año el premio ha sido
un poco raquítico, pero que crees con toda firmeza que el
próximo ejercicio será muy diferente porque él (o ella) es un
profesional con una gran proyección.
Hay personas que se lo creen todo y
además año tras año: eso ya demuestra que no se merecen nada de
nada.
Si sigues estos consejos comprobarás
que además de invertir poco en incentivos, te vas a reír un
montón durante varios meses al año.
Eso sí, asegúrate de que esta
información no llega a tus superiores. Las bromas están muy bien
cuando se las hacen a los otros…
(11/01/2008) |